lunes, 19 de julio de 2010

Inolvidable ceremonia marca el inicio de los Juegos Centroamericanos


Un despliegue de fuegos artificiales marco el final de la ceremonia de apertura de los Juegos Centroamericanos. (META/Teresa Canino Rivera)

domingo, 18 de julio de 2010
09:41 p.m.
Alex Figueroa Cancel / META

¡Abrazo latinoamericano!

Cientos de años de historia compartida por los hermanos países centroamericanos y caribeños se sintieron hoy en el gran abrazo que Puerto Rico les brindó a los representantes de países que visitaron para la gran fiesta de Mayagüez 2010.
Días, meses y años de angustias para la celebración de este evento quedaron en el pasado con una tarde preciosa para una vistosa ceremonia, que perdió algo de su libreto original, por el incidente del sábado, pero en el fondo no hizo falta y el vacío se llenó con la satisfacción de perseverancia ante la adversidad, todos unidos en un mismo propósito.

Quizás la oscuridad no fue la más deseada al principio de la ceremonia para el espectáculo de luces que tenían pensado, pues la actividad iba a ser en la noche del sábado, pero tuvo que ser aplazada para el domingo a las 5:00 p.m. después de que fuertes ráfagas de viento derrumbaran una de las torres de iluminación que se habían instalado en el estadio.
También fue evidente la reducida cantidad de atletas que pudieron desfilar, debido a que la ceremonia irremediablemente coincidió con varias competencias deportivas que ya estaban programados y que no pudieron ser pospuestos.
Pero muy poco le importó a los más de 15,000 espectadores que durante un hermoso atardecer abarrotaron el nuevo Estadio Centroamericano que lleva el nombre de José Antonio Figueroa Freire, muchos de los cuales hicieron filas desde tempranas horas de la mañana.
Antes de que comenzara la ceremonia oficial, el público que entró cerca de las 4:00 p.m. al estadio se deleitó con la presentación de la banda municipal de Gurabo.
Luego hicieron su entrada los padres de los atletas de la delegación de Puerto Rico, que por primera vez recibieron la oportunidad de desfilar en un acto de apertura de unos Juegos. Curiosamente, se vio que fueron cambiados de asiento dos veces.

Acto seguido, la banda del Recinto Universitario de Mayagüez y sus abanderadas presentaron varios números, como su famoso himno colegial y otro que incluyó la formación del logo de Mayagüez 2010.
Por varios instantes, el público esperó sonando las ya mundialmente famosas vuvuzelas, hasta que comenzó la presentación de la orquesta dirigida por el compositor Cucco Peña, lo que marcó el comienzo oficial de los actos protocolares.
Luego, mientras la Coral Filarmónica de San Juan entonaba la canción de Los Carreteros, un grupo de niños entró cargando la bandera de Puerto Rico, que llevaron para ser izada.

En uno de los momentos más emotivos de la velada, la monoestrellada subió a lo alto del asta mientras el grupo Nota interpretaban La Boriqueña.
Entonces el telón finalmente se levantó para los protagonistas y los primeros en entrar fue la delegación de Haití. Fue la primera vez en la historia de los Juegos que México no entró primero, como está establecido por ser la sede fundadora del evento. Para esta ocasión se alteró el protocolo como un gesto de cariño hacia Haití, que llegó en un esfuerzo sobrehumano, seis meses después de sufrir un terremoto devastador.
Su alegría manifestada fue contagiada a los demás en desfilar, como algunos atletas de Bermuda que aprovecharon el espacio de la pista ante su pequeño tamaño de la delegación para deleitar al público con pasos de baile.
Recibidos con el aplauso sonoro e incesante del público puertorriqueño, cada delegación continuó su entrada a la magna fiesta. Un aplauso especial recibieron República Dominicana y Venezuela.
¡Puerto Ricoooo!
Así se escuchó resonar alrededor del estadio y una ovación ensordecedora estremeció la tierra para recibir a la delegación borinqueña al son de la canción “Puerto Rico Patria Mía”, hecha famosa por Andy Montañez, y que exacerbó el sentido patriótico, acompañado de luces y fuegos artificiales.
La delegación, casi completa, desfiló, incluyendo a algunos atletas que habían ganado medallas, como Melisa Mojica, quien ganó oro en judo horas antes. Quizás fue la primera vez que medallistas desfilaban en la inauguración de los Juegos.
“Somos una isla maravillosa y tenemos mucho que dar”, exclamó al cabo del desfile la cantante Olga Tañón al subir a la tarima y entonar el emotivo tema oficial de los Juegos, acompañada de cientos de bailarines ataviados con uniformes de diversos deportes en los que se compiten en los Juegos.
La magistral interpretación de la Mujer de Fuego culminó elevada en una torre, cubierta con las banderas de los países participantes y con una formación del logo de los Juegos.
Luego, varias glorias del deporte de este país cargaron la bandera de Mayagüez, del Comité Olímpico Internacional y de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe).
“Hoy me siento más orgullo de mi país, por mi raza centroamericana y caribeña, porque corre la misma sangre por nuestras venas y nos baña el mismo mar”, expresó el alcalde de Mayagüez, José Guillermo Rodríguez al dirigirse al público en la audiencia. “Nos levantamos de nuevo y aquí estamos hoy”.
Por su parte, el presidente del Comité Organizador, Felipe Pérez, manifestó que “no hay viento que derrumbe la ilusión de un pueblo determinado. Puede caer en un momento, como pasó con los andamios ayer en la tarde, pero poco tardaremos en levantarnos para impulsarnos con más fuerza. Así se siente Mayagüez y así se siente Puerto Rico”.
Antes de que el gobernador Luis Fortuño declarara inaugurado los Juegos, sin presentación previa, el presidente de la Odecabe, Héctor Cardona, dio la bienvenida “al convierto de identidades nacionales”.
“Hoy, con la entrada de esta llama eterna de hermandad y al encenderse el pebetero que inaugura los Juegos”, expuso Cardona, “se encumbran aun más nuestros valores de promover la paz y reconocer el esfuerzo de nuestros atletas”.
Después de un vistoso espectáculo musical y artístico, hizo su entrada al estadio la antorcha con el fuego centroamericano. Las glorias del deporte isleño Carlos Berrocal, Jorge García, Emily Viqueira, Ángel Víctor Pagán, Jaime Frontera, Wilfredo Maisonave y Ralph Rodríguez, uno al otro, se fueron encendiendo una antorcha. Cada uno, con la llama en mano, subió a la tarima. En ese momento, unieron las antorchas para encender el pebetero, aunque de forma simbólica, pues la llama creció sobre la obra de arte de Edgar Vega sin que el fuego de la antorcha se acercara.
No importa. Lo importante es que se encendió, después de tanto sacrificio, económico, pero más humano, y que arderá triunfalmente en Mayagüez como todos soñaron.

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